El poder tecnológico adquiere así un rostro inédito, predominantemente 'privado', y por ello aún más difícil de discernir, gobernar y orientar hacia el bien común.
Diagnóstico político decisivo de la encíclica. La regulación no basta — hay que preguntarse 'quién detenta hoy ese poder y hacia qué fines lo orienta'. Cita de Francisco (Laudato si' 104) sobre el 'dominio impresionante' de quienes tienen el conocimiento y el poder económico. En el pasado los Estados impulsaban la innovación; hoy los principales motores son actores privados transnacionales con recursos superiores a muchos gobiernos. El poder tecnológico tiene un 'rostro privado inédito'.
Este es uno de los pasajes editorialmente más cargados de toda la encíclica. La afirmación 'el poder tecnológico adquiere así un rostro inédito, predominantemente privado' nombra sin ambigüedad lo que muchos análisis técnicos eluden: que la asimetría de poder Estado-corporación se ha invertido en el espacio digital. La crítica anticipa los desarrollos del Cap. III (§95 monopolios tech) y del Cap. IV (§170-172 economía de la atención, control social vía datos).
La tesis se puede leer junto con literatura crítica sobre concentración del poder tech: Shoshana Zuboff (capitalismo de vigilancia), Lina Khan (antitrust en plataformas — su trabajo sobre Amazon en Yale Law Journal, 2017), Tim Wu (master switch, 'attention merchants'), Daron Acemoglu & Simon Johnson (Power and Progress, 2023). El diagnóstico de León XIV no es ingenuo sobre el mercado ni antiestatista — apunta a la asimetría estructural entre la capacidad regulatoria de los Estados nacionales y la escala global de las grandes plataformas.