La técnica no debe considerarse, en sí misma, como una fuerza antagónica respecto a la persona.
Las 'res novae' contemporáneas son la digitalización, la IA y la robótica. La técnica no es antagónica a la persona — está arraigada en la historia humana desde el principio, vinculada a 'la autonomía y libertad del hombre' (cita a Antiqua et nova). Pero el poder y la omnipresencia de las tecnologías emergentes hoy 'se entrelazan con el tejido de la vida cotidiana, moldean los procesos de toma de decisiones e inciden profundamente en el imaginario colectivo'. Cita de Gaudium et spes 33: 'Nunca la humanidad tuvo tanto poder sobre sí misma'.
La afirmación de que la técnica 'no es antagónica' a la persona distingue esta encíclica de cualquier lectura tecnófoba. La crítica que sigue en los Caps. III-V no es a la tecnología 'en sí' sino a sus configuraciones políticas y económicas concretas. Este matiz reproduce un patrón clásico de la filosofía de la técnica: técnica como práctica humana situada, no como esencia abstracta a aceptar o rechazar en bloque. La novedad contemporánea, sin embargo, está en la omnipresencia y en el moldeado del imaginario colectivo — algo que herramientas anteriores no hacían a esa escala.
Conceptos relacionados
Referencias cruzadas
- → §92 paradigma tecnocrático (Cap. III)
- ↗ Antiqua et nova (DDF/DCE, enero 2025) sobre IA