Indiquemos criterios de discernimiento […] y traduzcámoslos en prácticas.
Cuarto criterio: lenguaje evangélico. Evitar palabras que humillan o enfrentan. Optar por claridad que ilumina y franqueza que abre caminos. 'No bendigamos entusiasmos ingenuos ni alimentemos miedos estériles'. Cinco criterios de discernimiento: (1) dignidad de la persona, (2) destino universal de los bienes, (3) opción por los pobres, (4) cuidado de la Casa común, (5) paz. Traducirlos en prácticas: planificación responsable, evaluaciones del impacto humano y social, inclusión de los más frágiles, alfabetización digital, investigación e industria orientadas a la justicia y la paz.
Este párrafo es un mapa operacional de toda la encíclica. Los cinco criterios articulan los principios de la DSI que el Cap. II desarrollará y los Caps. III-V aplicarán. Las cinco prácticas concretas (planificación, impact assessments, inclusión, alfabetización digital, industria orientada) son los productos esperados — son pedagógicamente importantes porque pasan del 'qué' al 'cómo'. La mención explícita de la 'alfabetización digital' es notable: la encíclica reconoce que la pedagogía es parte del programa, no algo accesorio.
Las 'evaluaciones de impacto humano y social' tienen un correlato técnico concreto en marcos regulatorios contemporáneos: Algorithmic Impact Assessments (Canadá, AI Now Institute), Fundamental Rights Impact Assessment en el AI Act europeo (art. 27), System Cards de proveedores de IA (Meta, Anthropic). La encíclica las menciona como práctica esperada — esto crea un puente directo entre la doctrina y el aparato regulatorio actual.