A cada uno corresponde su tramo de muralla […] Esta es la lógica de la subsidiariedad.
Tercer criterio: corresponsabilidad valiente. 'Ninguna mano, por sí sola, basta […] ninguna es tan débil como para no poder ofrecer su contribución'. La imagen retoma Nehemías: 'a cada uno corresponde su tramo de muralla' — científicos, empresarios, trabajadores, educadores, legisladores, sociedad civil, movimientos populares, comunidades de fe. 'Esta es la lógica de la subsidiariedad', que valora la cooperación entre generaciones, pueblos, disciplinas y culturas. Las tensiones, orientadas, son energías creativas.
La imagen 'a cada uno su tramo de muralla' (retomando Nehemías) define el método operacional de la encíclica frente a la IA: no esperar que un actor único —Estados, corporaciones, organismos internacionales— resuelva el problema, sino distribuir responsabilidades según subsidiariedad. La lista explícita de actores (científicos, empresarios, sociedad civil, comunidades de fe) anticipa el §241 de la Conclusión donde la exhortación se dirige específicamente a 'laboratorios de investigación, empresas tecnológicas, escuelas, medios'. La subsidiariedad no es retirada del Estado sino distribución de roles según competencia y proximidad.