Algunas corrientes posthumanistas llegan incluso a plantear la existencia de seres humanos 'de segunda clase', al servicio de los intereses de élites que se perciben a sí mismas como superiores.
Raíz común de los problemas: mentalidad tecnocrática + posthumanista que trata a la persona como objeto manipulable o recurso a optimizar. Algunas corrientes posthumanistas plantean explícitamente la existencia de 'seres humanos de segunda clase' al servicio de élites superiores — perspectiva inquietante agravada cuando se combina con instrumentos tecnológicos. Conecta con lógicas de endeudamiento estructural que mantienen pueblos en dependencia (subordinación cercana a la esclavitud).
Acusación fuerte: hay corrientes posthumanistas que efectivamente plantean jerarquías de dignidad humana. La encíclica no inventa el target. Algunas figuras citables: posiciones tempranas de Nick Bostrom sobre 'transhumanismo selectivo'; el movimiento Effective Altruism en sus expresiones longtermistas (priorizar 'trillions of future people' sobre billions of present poor); ciertas posiciones en la 'IDW' (Intellectual Dark Web) que naturalizan jerarquías de capacidad humana; las propuestas más extremas de extensión de vida solo accesibles a ultra-ricos. La conexión con 'endeudamiento estructural' (deuda externa de países pobres como mecanismo de subordinación contemporánea) traslada la crítica al campo geopolítico — gesto típico del social magisterium desde Populorum progressio.