El desarrollo […] es, en realidad, «el nuevo nombre de la paz».
Pablo VI. Populorum Progressio (1967) presenta el desarrollo como 'el paso de condiciones de vida menos humanas a condiciones más humanas' — atañe a 'todos los hombres y a todo el hombre' (todas las dimensiones de la persona y todos los pueblos). Por eso el desarrollo es 'el nuevo nombre de la paz': elimina las raíces de la injusticia y el conflicto. Creación de la Pontificia Comisión Iustitia et Pax para mantener viva la conciencia sobre la brecha entre países ricos y pobres.
La fórmula 'desarrollo = nuevo nombre de la paz' es una de las más influyentes del Magisterio social. Pablo VI conecta dos lenguajes que el contexto contemporáneo tiende a separar: el del desarrollo económico (PIB, productividad) y el de la paz (geopolítica, conflicto armado). En la era IA, esa conexión se vuelve crucial: las disparidades en el acceso a la IA generan nuevas formas de violencia simbólica y material que reaparecen en el Cap. V (§192 superación de la guerra justa, §197 armas autónomas). El colonialismo de datos del Cap. IV (§178) es un caso aplicado de la 'brecha Norte-Sur' que Populorum Progressio anunciaba.