Vincula de manera orgánica la dignidad de la persona con el reconocimiento de los derechos y deberes fundamentales.
Juan XXIII: nueva etapa. Mater et Magistra presenta la fe como luz capaz de unir cielo y tierra. Pacem in Terris (1963), 'dirigiéndose por primera vez no sólo a los fieles sino a todos los hombres de buena voluntad', vincula orgánicamente la dignidad de la persona con los derechos y deberes fundamentales. Propone un orden de convivencia internacional fundado en verdad, justicia, amor y libertad. Los derechos humanos como 'lengua común'.
Pacem in Terris (1963) inauguró la práctica de dirigir las encíclicas sociales a 'todos los hombres y mujeres de buena voluntad' — gesto que Magnifica Humanitas reproduce explícitamente en su §16. La articulación 'dignidad de la persona ↔ derechos humanos' es el lenguaje compartido que permite el diálogo entre la DSI y las declaraciones seculares (Declaración Universal de DDHH, 1948). Aplicado a la IA: la pregunta de fondo es si los derechos humanos siguen siendo el marco normativo adecuado para regular la IA, o si las nuevas asimetrías de poder exigen pensar nuevas formas de dignidad que vayan más allá de los derechos individuales clásicos.