Ser constructores de comunión, no arquitectos de Babel; siervos del Reino que viene, no dueños de torres destinadas a derrumbarse.
Cierre programático de la Introducción. Llamamiento universal: 'A todos los fieles católicos, a todos los cristianos, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad'. 'No temamos ensuciarnos las manos en la obra de nuestro tiempo'. Como Nehemías: orar, proyectar con sabiduría, trabajar con perseverancia. Las 'piedras desechadas' — pobres, enfermos, migrantes, pequeños — se convertirán en piedras angulares (Sal 118,22). La tarea: 'ser constructores de comunión, no arquitectos de Babel; siervos del Reino que viene, no dueños de torres destinadas a derrumbarse'. Petición directa: 'detengan la construcción de la enésima Babel'.
El llamamiento universal ('a todos los hombres y mujeres de buena voluntad') marca el carácter ecuménico del documento, en línea con Pacem in Terris (1963) y Fratelli tutti (2020). La frase final 'detengan la construcción de la enésima Babel' es una interpelación directa que no admite ambigüedad — invita a desistir de proyectos que reproducen el patrón de la torre. La oposición 'siervos del Reino vs dueños de torres' es la última formulación del eje Babel/Jerusalén antes de iniciar el desarrollo doctrinal. La fórmula 'piedras desechadas → piedras angulares' aplicada a 'pobres, enfermos, migrantes, pequeños' es eclesiológicamente densa: Cristo mismo como piedra desechada (Mt 21,42) se hace presente en los marginados de la era IA.