Lo que puede ser realizado por las personas, las familias, los organismos intermedios y las comunidades locales no debe ser absorbido por instancias superiores.
Quadragesimo Anno (Pío XI, 1931) en plena crisis económica mundial. Amplía la mirada al orden económico y político: denuncia la concentración del poder económico en pocos, critica tanto la competencia sin límites como los proyectos colectivistas. Formula sistemáticamente el principio de subsidiariedad: 'lo que puede ser realizado por personas, familias, organismos intermedios y comunidades locales no debe ser absorbido por instancias superiores'. En Mit brennender Sorge y Divini Redemptoris denuncia los totalitarismos que adoptan 'la categoría discriminatoria de la raza'.
La subsidiariedad formulada por Pío XI es uno de los principios que el Cap. III aplicará directamente a la IA (§96, §108). En el contexto contemporáneo, el principio se invierte respecto al diagnóstico clásico: el problema no es solo que el Estado absorba lo que las comunidades pueden hacer, sino que plataformas digitales transnacionales absorban funciones que tradicionalmente correspondían a comunidades intermedias (familia, escuela, asociaciones civiles). La reactualización del principio en la era IA exige pensar las plataformas como nuevas instancias 'superiores' que requieren ser limitadas por subsidiariedad. La denuncia de Pío XI a la 'concentración del poder económico en manos de unos pocos' resuena directamente con el diagnóstico del §5 sobre el poder tecnológico privado.