La Doctrina social […] no se traduce en un repertorio de soluciones técnicas ni en un modelo económico o político que se oponga a otros: tiene una categoría propia.
Aclaración metodológica crucial: la DSI 'no es un repertorio de soluciones técnicas ni un modelo económico o político que se oponga a otros'. Tiene categoría propia: la de los principios que orientan la lectura de los acontecimientos. No pretende sustituir las responsabilidades de la política y las instituciones — se ofrece como apoyo al discernimiento común.
Este pasaje es metodológicamente clave para entender la encíclica. La DSI no compite con la regulación de la IA al nivel técnico (¿qué algoritmo permitir?, ¿qué métrica usar?, ¿qué arquitectura imponer?). Opera en otro nivel: principios que orientan el discernimiento. Esto explica por qué el documento puede ser doctrinalmente firme (§198 'no es lícito confiar a sistemas artificiales decisiones letales') sin pretender ser un manual técnico — la doctrina marca el horizonte, los técnicos y políticos articulan los medios. La distinción evita dos errores opuestos: la rigidez magisterial (que la Iglesia legisle sobre código) y la abdicación moral (que la Iglesia se retire del debate técnico).