La verdadera alternativa no está entre el entusiasmo y el miedo, sino entre dos modos de construir: un progreso que sirve a la persona y a los pueblos, o un progreso que los doblega a lógicas de poder.
Cierre del capítulo. El humanismo cristiano no rechaza la ciencia ni la técnica — las asume con gratitud y realismo dentro de una vocación más alta. La inteligencia creativa humana es don que puede aliviar sufrimientos y abrir posibilidades, pero ordenada al bien común, la justicia, el cuidado de los frágiles y de la creación. La verdadera alternativa no es entusiasmo vs miedo, sino dos modos de construir: un progreso que sirve a la persona o un progreso que la doblega a lógicas de poder. La pregunta decisiva sigue siendo la de Juan Pablo II: la IA, ¿hace la vida del hombre más humana, más digna del hombre?