Concepto teológico

Humanismo cristiano

Visión de la humanidad arraigada en la antropología cristiana: la persona como imagen de Dios, hecha para la comunión

Visión de la humanidad articulada por la tradición cristiana: la persona humana creada a imagen y semejanza de Dios, llamada a la comunión con Él y con los demás, dotada de dignidad ontológica inalienable. No es uno de los humanismos posibles: es el humanismo desde la fe en la encarnación, que reconoce en Cristo la revelación plena de lo humano.

El humanismo cristiano es a la vez heredero del humanismo clásico (que afirma el valor de la persona) y crítico de los humanismos que reducen la persona a su capacidad productiva, racional o autoposesiva. Su criterio último no es lo que la persona puede hacer sino lo que la persona es: don de Dios, vocación a la comunión. Se opone tanto al colectivismo (que disuelve la persona en el grupo) como al individualismo (que la aísla en sí misma).

Para una audiencia tech: ofrece un criterio antropológico explícitamente alternativo al transhumanismo y al posthumanismo. Frente a la idea de que la condición humana es algo que mejorar técnicamente, el humanismo cristiano afirma que la humanidad ya es 'magnífica' tal como es —en su finitud, vulnerabilidad y apertura al otro— porque está habitada por Dios. La encarnación es el evento que define el humanismo cristiano.

Categoría implícita transversal al documento. Aparece nombrada en el Cap. III §129 al cierre del capítulo. Subyace a toda la antropología del documento: §50 (dignidad como don que precede y excede), §99 (la IA imita funciones pero no vive experiencia), §233 (la 'magnífica humanidad' en el rostro del Hijo). Se contrapone explícitamente al transhumanismo (§115-117) y al posthumanismo (§116, §172).