La decisión de emplear la fuerza letal no puede delegarse en procesos turbios o automatizados, sino que debe permanecer bajo un control humano efectivo, consciente y responsable.
Tres exigencias ineludibles derivadas de los criterios anteriores: (1) Trazabilidad — cada sistema empleado en el ámbito bélico debe permitir reconstruir las decisiones, para que la responsabilidad 'no se disuelva en la máquina'. (2) Control humano efectivo — la decisión de emplear fuerza letal no puede delegarse en procesos turbios o automatizados; debe ser efectivo, consciente, responsable. (3) Reglas internacionales compartidas que frenen la carrera armamentística tecnológica y aseguren protección especial a civiles e infraestructuras esenciales.
Las tres exigencias son operacionalizables y conectan con debates regulatorios concretos. (1) Trazabilidad: requiere logs auditables, lo que choca con la opacidad de modelos foundation actuales — campo activo en mechanistic interpretability aplicado a sistemas críticos. (2) Control humano efectivo es exactamente el principio de 'Meaningful Human Control' (MHC) que la ONU ha discutido en la CCW desde 2014 sin llegar a tratado vinculante; la encíclica respalda categóricamente la posición de mayoría (ICRC, Campaign to Stop Killer Robots) contra la posición de algunos estados (EE.UU., Rusia, Israel, Reino Unido) que han resistido restricciones. (3) Reglas internacionales: la encíclica pide algo equivalente a una Convención sobre LAWS — análoga a las convenciones sobre armas químicas (CWC, 1993) o sobre minas antipersonal (Ottawa, 1997).