La vigilancia y la transparencia son, ante todo, una grave responsabilidad de la propia Iglesia y no debemos esperar a que otros nos obliguen a afrontar verdades incómodas sobre nosotros mismos.
02 Lectura asistida
Mea culpa sobre comunicación eclesial. Reconoce con vergüenza el papel de periodistas en sacar a la luz injusticias y abusos en la Iglesia. Cita la gratitud de Francisco a los vaticanistas: 'por la voz que han dado a las víctimas de abusos'. Pero el énfasis cae en lo propio: la transparencia es responsabilidad primaria de la Iglesia, no esperar a ser obligada.