Dios se pone de parte de los últimos. Su proyecto a menudo está oculto bajo el terreno opaco de las vicisitudes humanas, en las que triunfan 'los soberbios, los poderosos y los ricos'. Con todo, está previsto que su fuerza secreta se revele al final.
Cuarta vía: la oración. El cántico de María como acompañamiento del compromiso. María — joven pobre y pequeña — recibe el anuncio y prorrumpe en alabanza. Lectura agustiniana de la historia: 'nada ha cambiado a su alrededor' (Roma domina, el pueblo está humillado) pero todo ha cambiado dentro. Esa interioridad le permite ver lo invisible: Dios ya ha hecho proezas. Tesis teológico-política: 'Dios se pone de parte de los últimos. Su proyecto está oculto bajo el terreno opaco de las vicisitudes humanas, pero está previsto que su fuerza secreta se revele al final'.
Pieza teológicamente decisiva para entender el documento entero. El Magníficat es revolucionario en sentido bíblico — no por programa político humano sino porque inviste a Dios mismo como aquel que invierte las jerarquías mundanas. Para una audiencia secular, la fuerza de la cita es la lucidez sobre lo opaco del presente: la encíclica reconoce que en el momento presente triunfan los soberbios, los poderosos y los ricos. No niega lo evidente. Pero afirma una fuerza secreta que se revelará al final — no en sentido apocalíptico inmediato, sino como horizonte que orienta la acción ahora.