El aumento del gasto militar se presenta como la única respuesta a un futuro incierto o a amenazas percibidas, mientras que el costo real recae sobre los más pobres.
Crítica al 'nihilismo histórico': la creencia ilusoria de que las atrocidades del siglo XX no pueden repetirse. Las mismas dinámicas resurgen bajo nuevas formas — equilibrio armado, disuasión, guerras híbridas. Tesis económica fuerte: el aumento del gasto militar recae sobre los más pobres, que ven reducirse los recursos para salud, educación y servicios sociales.
Diagnóstico históricamente fundamentado. La conexión 'gasto militar / recortes sociales' es empíricamente verificable: Argentina, Brasil, varios países africanos y asiáticos han incrementado gasto en defensa mientras reducen subsidios. En Europa, el rearme post-2022 está siendo financiado en parte con ajustes en gasto social en algunos casos. La encíclica no niega la legítima defensa pero nombra el costo distribucional invisible — coherente con la 'opción preferencial por los pobres' del Magisterio Social.